En este artículo del País, se habla de Abogar por el Derecho en China. El artículo, con el que estoy bastante de acuerdo, me ha recordado una anécdota que me acaeció en Chengdu: un amigo yanqui me pidió que le cubriera para dar una conferencia en la Embajada de US en Chengdu. El tema de la conferencia era: moral pública y privada y sus diferentes ámbitos de aplicación.
Dado que el tema era bastante agreste y duro mi amigo fue incapaz de encontrar en toda la ciudad a alguien que se atreviese con el mismo, quitando al locoq ue suscribe estas líneas, que a la hora de mentir, incluso sobre los temas más complejos, es habilidoso y escurridizo. O sea, que ni corto ni perezoso me preparé un guión para la conferencia, guión que se titulaba: La moral y sus grandes defensores, Confucio y Kant.
El escaso público que asistió a la conferencia era bastante agresivo: algún estudiante despistado, algún amigo mío extranjero y un núcleo pro-gubernamental chino integrado por un señor mayor y varios líderes estudiantiles de la universidad y miembros del Partido Comunista Chino, todos ellos versados en retórica y política. Por suerte para mí de Kant no tenían ni idea, no sabían ni quién era y se quedaron un tanto petrificados cuando empecé a establecer paralelismos y diferencias entre las doctrinas de Kant y Confucio. Ahí no se atrevieron a atacarme pues no tenían argumentos. El problema vino luego, cuando salté al concepto de acción buena en si misma y acción legal y como muchas veces pueden ser conceptos contradictorios: una acción ilegal puede ser buena moralmente y una acción legal ser una maldad diablesca. Continué con política y cómo muchos políticos, a pesar de realizar acciones legales, realizan acciones inmorales y reprobables, corruptas. Ahí empecé a soportar una andanada de preguntas y reconvenciones. Seguí diciendo que la única forma de evalúar, en los tiempos modernos, la moralidad política era con la división de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial más el cuarto poder, una prensa libre. Aquí se desató el enfado del señor mayor, que había oído de Montesquiu pero que no lo había leído, pues como bien sabréis los lectores más avezados buena parte de la doctrina comunista ataca directamente a dicha división de poderes.
Al final la conferencia terminó con ataques directos hacia mí, en los que los miembros del partido me preguntaban como yo, siendo un estudiante inculto, podía dar conferencias. Al término de la misma, la agregada cultural de la embajada me pagó (que la conferencia era pagada) y me dijo que era la conferencia más apasionante a la que había asistido en años, que si me podía llamar de nuevo. Yo, excusándome en mi ignorancia, mi carencia de títulos y mi estupidez reconocida, rechacé amablemente la invitación.
El Derecho, con mayúscula, aplicado de forma independiente es, a día de hoy, bajo mi juicio, la necesidad más importante que tiene el pueblo chino, casi tan importante como el agua, la comida... De ahí que hoy os contara este rollo que espero sabréis disculpar.
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